Plan de marketing digital: Estrategias para mejorar la reputación de tu marca

Plan de marketing digital: Estrategias para mejorar la reputación de tu marca

Un plan de marketing digital puede marcar la diferencia en lo que respecta a la notoriedad de la marca y al ratio de conversión de un negocio.

A continuación analizaremos de forma general las fases que deben contenerse dentro de un plan de marketing digital. ¡Presta atención!

Punto de referencia de un plan de marketing digital: ¿En qué fase se encuentra un proyecto?

Para poder iniciar los primeros pasos resulta fundamental que aprendamos a analizar el lugar que ocupa la empresa dentro del mercado. Es importante que se desarrolle un análisis tan específico como sea posible y se haga atendiendo a las tendencias actuales dentro del sector. 

Como podrás imaginar, se trata de un terreno bastante amplio donde ya no solo entra en juego la historia de marca, su recorrido o su perfil competitivo. Este análisis previo debe abarcar el mercado en su globalidad y específicamente en el nicho donde se enmarca nuestro proyecto. Dentro de este escenario entran en juego no sólo las nuevas tendencias, sino también los actores que forman parte del contexto, especialmente la competencia.

Será muy importante que se desarrolle un seguimiento exhaustivo de las empresas análogas. Esto nos ayudará a identificar oportunidades estratégicas muy útiles sobre las que se podrá sustentar nuestra estrategia posterior.

Finalidad estratégica de un plan de marketing digital: Definición de objetivos y de Key performance Indicators

Probablemente la intención ya esté trazada en algunos sentidos y se posea alguna idea global sobre hacia dónde se pretende orientar la estrategia de marketing. 

Sin embargo, las generalidades no resultan de especial relevancia porque no ayudan a identificar metodologías y procesos productivos complejos orientados a objetivos medibles.

Es por ello, que resulta imprescindible que aprendamos a plantearnos nuestra base estratégica desde un prisma cuantitativo, es decir, concreto.

¿Cuáles son los pequeños objetivos que debemos alcanzar para orientar nuestra marca de forma progresiva hacia el lugar adecuado?

Además, también será necesario abordar el proceso desde una perspectiva cualitativa prestando especial atención a aquellos objetivos más inmateriales como pueden ser el reconocimiento, la visibilidad o la transmisión de ciertos valores corporativos.

Por supuesto, está definición de KPIs debe elaborarse siempre de una forma posterior al análisis competitivo previo. Deberás tener en cuenta que el benchmarking siempre debe preceder a la definición de objetivos.

A la hora de trazarlos, debemos tener en mente que todos ellos deben ser SMART, es decir, de natuareza Specfic (específica), Measurable (medible), Achievable (alcanzable), Relevant (relevante) y Time based (temporal).

Identificación del público objetivo

Una buena estrategia de marketing no sólo está basada en las necesidades y ambiciones de la marca. De hecho, si así fuese sus resultados serían infructuosos.

El público es la pieza clave. Creamos nuestra marca para el público, lanzamos nuestro discurso corporativo para el público y en definitiva debemos aprender del público. 

Para poder establecer una retroalimentación que enriquezca nuestros procesos y lleve a nuestra marca al éxito resultará fundamental que conozcamos y nos preocupemos por nuestro público.

La investigación del punto 1 se enfoca especialmente al interior del sector y desde una perspectiva comercial. En esta fase ha llegado el momento de desarrollar un análisis, pero esta vez enfocado al público. Nuestro objetivo será definir el perfil de nuestro comprador objetivo.

Para ello existen herramientas muy útiles, siendo el «Custumer Journey» (o ruta de cliente) una de las más utilizadas. Su utilidad viene dada porque es capaz de ofrecernos una perspectiva integral de nuestro cliente final. Desde los primeros puntos de conexión que establece con nuestra marca, hasta su primera acción de compra e incluso hasta la forma en que la recuerda y la recomienda posteriormente en su círculo social.

La táctica en un plan de marketing digital

Partiendo de la información recabada, llega el momento de materializar un plan claro. En él deberá constar el posicionamiento de marca en relación con el target establecido así como los recursos disponibles que podrán categorizarse como:

  • Medios propios: Emplazamientos que forman parte de nuestro propio ecosistema de marca: Nuestra página web, nuestros perfiles sociales…
  • Medios pagados: Plataformas de publicidad pagadas que pueden ayudar a dar visibilidad a nuestro negocio. Redes sociales de otras marcas, páginas web relacionadas, medios de comunicación tradicionales…
  • Medios ganados: Aquellos espacios que dan visibilidad a la marca como fruto de la promoción realizada en medios propios y pagados. Aquí podrían incluirse las menciones en redes sociales o los posts publicados en otros espacios.

Pasando a la acción

Esta fase incluye la táctica e incluye la puesta en práctica de nuestra estrategia.

Para definir las acciones se puede prestar atención a diversos parámetros como la intención o el momento en que nuestros contenidos son expuestos al consumidor potencial.

Hablamos entonces de crear un funnel o embudo de conversión que está compuesto por diferentes fases: El conocimiento de marca, la generación de interés, la materialización de la acción en los usuarios, la adquisición y la reincidencia o fidelización.

Análisis de un plan de marketing digital

Una vez nuestro plan se haya puesto en acción, llegará el momento de elaborar un informe donde se detallen los resultados obtenidos de nuestro plan de marketing. Este nos ayudará a mejorar nuestra estrategia y hacer crecer su efectividad de forma gradual y orgánica.

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